lunes, 18 de enero de 2016
Aportaciones de las Tics a las personas con discapacidad visual
En estos momentos el uso de las tecnologías digitales por parte de los alumnos con discapacidad visual está muy limitado, fundamentalmente, por las dificultades de accesibilidad a la mayoría de los programas educativos. Entre los alumnos con discapacidad visual, ya hay algunos en Educación Primaria que van a tener que enfrentarse al uso de las tecnologías de forma cotidiana, y no solo para la asignatura de informática, sino para casi todas las asignaturas. Tendrán que trabajar tanto con las herramientas informáticas (revisores, tabletas digitalizadotas,…) como con programas educativos sin unas mínimas condiciones de accesibilidad. El grado de utilización de las herramientas digitales en el aula por parte de estos alumnos va a depender en gran medida en la implicación en los procesos de aprendizaje del profesor de aula y de los profesionales de la ONCE.
Uso de las mismas:
En la actualidad el uso de las tecnologías digitales se centra en varios aspectos: en su uso como herramienta de trabajo, en su aprovechamiento para el uso educativo y en su uso como sistema de comunicación. Hoy en día, la utilización de las tecnologías digitales como medio de comunicación, está únicamente supeditado por la accesibilidad a los mismos. El uso del chat, de los blogs o del correo electrónico es algo corriente entre alumnos de niveles superiores, por encima de Educación Primaria, dado que utilizan con normalidad las herramientas de acceso. Otro aspecto a tener en cuenta es el uso de las tecnologías digitales para apoyo al aprendizaje. Es en este ámbito en el que se están dando los mayores problemas de accesibilidad.
Accesibilidad a contenidos educativos:
La implantación de las tecnologías digitales en las aulas escolares se está realizando sin las garantías básicas de accesibilidad para los alumnos con discapacidades. En el momento actual, a septiembre de 2006, el nivel de accesibilidad a los programas educativos que se encuentran como recursos en las páginas de educación de las Comunidades Autónomas, es prácticamente nulo. Aunque hay que reconocer que el nivel de concienciación por el problema de la accesibilidad es alto, los resultados por ahora son escasos.
Cuando hablamos de la accesibilidad de una aplicación educativa nos referimos a que, sin entrar en definiciones, tiene las características necesarias para que cualquier persona con discapacidad o sin ella pueda conseguir los objetivos para los que está diseñada la aplicación. Como se puede ver más adelante, la utilización de herramientas de acceso requiere de habilidades, estrategias y conocimientos previos para su manejo que solo se consiguen a determinadas edades o niveles escolares.
Hacer accesible una aplicación tiene mucho que ver con el nivel educativo al que va dirigida la aplicación y con las características de los alumnos que las van a utilizar. Es diferente una aplicación para alumnos de Educación Infantil que para los de Bachillerato: cada etapa requiere unas especificaciones distintas. Es curioso y no es nada difícil encontrar páginas de Internet y aplicaciones educativas destinadas a alumnos de Educación Infantil, con o sin discapacidad, repletas de textos extensos, cuando en esta etapa su capacidad lectora es prácticamente nula.
El tema de la accesibilidad se ha tratado de forma amplia en aspectos de navegación por Internet. Tanto las páginas web como el contenido de Internet han cambiado mucho en pocos años. Ya no solo se trata de acceder a información, hay muchos más servicios, entre ellos, el uso compartido de materiales didácticos. Los lenguajes de programación han evolucionado y hoy en día se emplean otros diferentes en los que el tema de accesibilidad es una función prioritaria.
Dios mío, ¿Pero qué te hemos hecho?
Claude y Marie Verneuil, un matrimonio católico y muy conservador, tienen cuatro hijas, a las que han tratado de inculcar sus valores y principios.
Sin embargo, las chicas sólo les han dado disgustos: la mayor se casó con un musulmán; la segunda, con un judío, y la tercera, con un chino. El matrimonio deposita todas sus esperanzas en la hija menor, esperando que, al menos ella, se case por la iglesia.
Si la comedia políticamente incorrecta rescata viejos lenguajes de la ofensa para cuestionar la fragilidad de un nuevo orden basado en una ortopédica asepsia del pensamiento, esta película propone la asimilación –y domesticación- de esas claves transgresoras por parte de la comedia burguesa para el gran público. El resultado es, por supuesto, inquietante y se acerca al modelo de humor amable que uno asociaría a un presente social donde exclusión y rechazo son norma: risas amables para la escalada electoral del lepenismo.
Tics y discapacidad: Cuando la tecnología hace milagros
Siempre que nos referimos a las nuevas tecnologías aplicadas a la salud nos hemos acostumbrado a hacerlo en el sentido de dar facilidades a los pacientes, ya sean temporales o crónicos, pero pacientes en el sentido estricto del término sanitario.
También hablamos mucho de simplificar al médico su labor (y por tanto mejorar la atención al paciente), de consultas remotas para que el enfermo no tenga que salir de su domicilio, de telerehabilitación y telemonitorización, etc. Ahora bien, ¿qué ocurre con ese otro tipo de “pacientes” que podemos considerar que tienen menoscabada su salud pero que ya no son tratados por ningún centro hospitalario ni seguidos por ningún proceso sanitario? Me refiero a aquellas personas con algún grado de minusvalía o discapacidad.
Existen minusvalías de varios tipos: visuales, auditivas, motoras, cognitivas, etc. Para este tipo de “pacientes” las TIC juegan un papel fundamental; no sólo facilitan su complicado día a día, sino que además se genera tecnología para facilitar el uso de la tecnología.
La aparición y masificación de los interfaces táctiles en pantallas, teléfonos y tablets ya han supuesto en sí mismas un enorme avance en la accesibilidad a los diversos dispositivos tecnológicos.
Los interfaces vocales y las posibilidades que ofrecen, tanto para recibir instrucciones de forma oral como para la lectura de lo que aparece en pantalla con los conversores texto-voz, permiten el uso a colectivos con minusvalías tanto motoras como visuales.
En la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante), un grupo de investigadores está trabajando en un uso mucho menos frívolo de las ondas cerebrales: un prototipo de robot controlado por actividad cerebral que aumentaría considerablemente la independencia de personas con alteraciones en sus miembros superiores. A diferencia de algún otro desarrollo más intrusivo que existe fuera de nuestras fronteras, en este proyecto español se emplean sensores superficiales. Como indica el equipo del proyecto: “inicialmente el objetivo es que los brazos del robot permitan acercar objetos, dar de comer o beber, pero el reto marcado va más allá”.
Esta clase de prototipos ya no nos sorprende porque nos hemos acostumbrado a ver vídeos y noticias sobre futuristas robots que ayudan en las tareas domésticas, sobre prótesis mecánicas como la de Easton LaChappelle y su brazo mecánico de bajo coste, equipos de asistencia robótica que ayudan a caminar, sobre brazos biónicos e incluso algo menos conocido como el ojo biónico Argus II de la empresa Second Sight.
Hoy en día ya existen dispositivos que, con bastante menos parafernalia y un menor halo de sensacionalismo, resultan enormemente prácticos: teclados ampliados; ratones para mover con la boca, con la cabeza o con el mentón; pulsadores para sistemas de barrido (menús) o marcadores por voz para teléfonos o comunicadores que, mediante la pulsación de pictogramas, permiten reproducir mensajes pregrabados. Para un ajeno como yo, el catálogo de herramientas de ayuda resulta realmente espectacular.
En lo referente a minusvalías del tipo cognitivo o del aprendizaje, se han realizado algunos estudios que avalan, por ejemplo, lo positivo de usar ebooks para personas con dislexia.
Podríamos incluir en este bloque a los colectivos afectados por un trastorno generalizado del desarrollo como el síndrome de Asperger, el trastorno de Rett, autismo o alguna lesión cerebral, para los que el aporte de las TIC se presenta sobre todo en forma de aplicaciones. Encontramos así aplicativos como Baluh, AraWord, Azahar o Pictogram Room, que permiten la comunicación mediante pictogramas.
Sin buscar soluciones específicas para cada caso, es innegable que los portales generalistas sobre discapacidad ya constituyen por sí mismos una gran ayuda, puesto que permiten concentrar y compartir en un único lugar un sinfín de información útil. También lo son las redes sociales, las cuales habilitan un mecanismo de contacto extra para que los colectivos puedan compartir experiencias y soluciones.
Aunque se aleje un poco del tema principal de este post, no quiero dejar de mencionar el enorme reto que supone la educación en tecnología para estos colectivos y sus formadores. Si en una de mis anteriores entradas me preocupaba por la capacitación tecnológica de nuestros educadores , en este caso hay que ir un poco más lejos y preguntarse por la preparación del profesorado que, además de enseñar a usar tecnologías, ha de hacerlo a alumnos con algún tipo de discapacidad. En 2011, la Universidad de Alicante generó un interesante estudio con el título “Percepción del profesorado sobre su capacitación en el uso de las TIC como instrumento de apoyo para la integración del alumnado con discapacidad”, del que se deduce que si bien los profesores se sienten capacitados para formar a alumnos con algún tipo de discapacidad, no se sienten igual de preparados para incorporar la tecnología a su actividad profesional.
Aunque el ritmo de avance es vertiginoso, el proceso y las fases necesarias hasta la salida al mercado de nuevos dispositivos es lento, sin entrar a valorar lo poco asequibles, en términos económicos, que suelen ser estas soluciones. Así que, mientras no seamos capaces de copiar la capacidad de regeneración celular de las estrellas de mar, aún quedan muchas soluciones que desarrollar.
Existen minusvalías de varios tipos: visuales, auditivas, motoras, cognitivas, etc. Para este tipo de “pacientes” las TIC juegan un papel fundamental; no sólo facilitan su complicado día a día, sino que además se genera tecnología para facilitar el uso de la tecnología.
La aparición y masificación de los interfaces táctiles en pantallas, teléfonos y tablets ya han supuesto en sí mismas un enorme avance en la accesibilidad a los diversos dispositivos tecnológicos.
Los interfaces vocales y las posibilidades que ofrecen, tanto para recibir instrucciones de forma oral como para la lectura de lo que aparece en pantalla con los conversores texto-voz, permiten el uso a colectivos con minusvalías tanto motoras como visuales.
En la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante), un grupo de investigadores está trabajando en un uso mucho menos frívolo de las ondas cerebrales: un prototipo de robot controlado por actividad cerebral que aumentaría considerablemente la independencia de personas con alteraciones en sus miembros superiores. A diferencia de algún otro desarrollo más intrusivo que existe fuera de nuestras fronteras, en este proyecto español se emplean sensores superficiales. Como indica el equipo del proyecto: “inicialmente el objetivo es que los brazos del robot permitan acercar objetos, dar de comer o beber, pero el reto marcado va más allá”.
Esta clase de prototipos ya no nos sorprende porque nos hemos acostumbrado a ver vídeos y noticias sobre futuristas robots que ayudan en las tareas domésticas, sobre prótesis mecánicas como la de Easton LaChappelle y su brazo mecánico de bajo coste, equipos de asistencia robótica que ayudan a caminar, sobre brazos biónicos e incluso algo menos conocido como el ojo biónico Argus II de la empresa Second Sight.
Hoy en día ya existen dispositivos que, con bastante menos parafernalia y un menor halo de sensacionalismo, resultan enormemente prácticos: teclados ampliados; ratones para mover con la boca, con la cabeza o con el mentón; pulsadores para sistemas de barrido (menús) o marcadores por voz para teléfonos o comunicadores que, mediante la pulsación de pictogramas, permiten reproducir mensajes pregrabados. Para un ajeno como yo, el catálogo de herramientas de ayuda resulta realmente espectacular.
En lo referente a minusvalías del tipo cognitivo o del aprendizaje, se han realizado algunos estudios que avalan, por ejemplo, lo positivo de usar ebooks para personas con dislexia.
Podríamos incluir en este bloque a los colectivos afectados por un trastorno generalizado del desarrollo como el síndrome de Asperger, el trastorno de Rett, autismo o alguna lesión cerebral, para los que el aporte de las TIC se presenta sobre todo en forma de aplicaciones. Encontramos así aplicativos como Baluh, AraWord, Azahar o Pictogram Room, que permiten la comunicación mediante pictogramas.
Sin buscar soluciones específicas para cada caso, es innegable que los portales generalistas sobre discapacidad ya constituyen por sí mismos una gran ayuda, puesto que permiten concentrar y compartir en un único lugar un sinfín de información útil. También lo son las redes sociales, las cuales habilitan un mecanismo de contacto extra para que los colectivos puedan compartir experiencias y soluciones.
Aunque se aleje un poco del tema principal de este post, no quiero dejar de mencionar el enorme reto que supone la educación en tecnología para estos colectivos y sus formadores. Si en una de mis anteriores entradas me preocupaba por la capacitación tecnológica de nuestros educadores , en este caso hay que ir un poco más lejos y preguntarse por la preparación del profesorado que, además de enseñar a usar tecnologías, ha de hacerlo a alumnos con algún tipo de discapacidad. En 2011, la Universidad de Alicante generó un interesante estudio con el título “Percepción del profesorado sobre su capacitación en el uso de las TIC como instrumento de apoyo para la integración del alumnado con discapacidad”, del que se deduce que si bien los profesores se sienten capacitados para formar a alumnos con algún tipo de discapacidad, no se sienten igual de preparados para incorporar la tecnología a su actividad profesional.
Aunque el ritmo de avance es vertiginoso, el proceso y las fases necesarias hasta la salida al mercado de nuevos dispositivos es lento, sin entrar a valorar lo poco asequibles, en términos económicos, que suelen ser estas soluciones. Así que, mientras no seamos capaces de copiar la capacidad de regeneración celular de las estrellas de mar, aún quedan muchas soluciones que desarrollar.
Violencias de género y TICS
La violencia en contra de las mujeres significa cualquier hecho que resulta en daño y afecta de manera desproporcional a las mujeres. La causa principal de violencia en contra de las mujeres son las relaciones de poder desiguales entre los hombres y las mujeres en casi todo aspecto de la vida. Algunos ejemplos de violencia en contra de las mujeres incluyen la violencia doméstica, violación y hostigamiento sexual.
Las TIC, tecnologías de la información y las comunicaciones, hacen referencia a las herramientas y plataformas que usamos para nuestras necesidades de información y comunicación. Algunos ejemplos incluyen la radio, teléfonos celulares, transmisión de televisión e internet.
Algunas veces se hace referencia a las "nuevas tecnologías", en contraste con las TIC anteriores. De manera sencilla, las TIC de antes son aquellas en donde se emitía información en un formato análogo, como por ejemplo la radio. Las "nuevas tecnologías" hacen referencia a la transmisión de información usando formatos digitales, como por ejemplo tecnología inalámbrica.
Las TIC como violencia en contra de las mujeres afectan nuestra capacidad para ejercer plenamente nuestros derechos humanos y libertades fundamentales. En la actualidad hay mayor reconocimiento de la interconexión entre la violencia hacía las mujeres y las TIC. Por ejemplo, los sitios web puede ser un espacio útil de información y ayuda para mujeres viviendo en relaciones violentas. Y a la vez, herramientas como spyware y aparatos de rastreo de GPS han sido utilizados por abusadores para monitorear y controlar la mobilidad de sus parejas.
Hay por lo menos dos formas de ver como las TIC tienen un impacto en las relaciones de poder:
Representación
Las TIC tienen una gran potencia para transmitir y difundir normas mediante representaciones de la "cultura" y relaciones sociales. Las imágenes de los medios refuerzan las nociones de "diferencia" entre hombres y mujeres presentando modelos estereotipados de roles de género como la realidad.
Esta dinámica no es, en forma alguna, directa ni simple, así como las culturas no son homogéneas ni estáticas. Además, la creciente diversidad de productores de contenidos en internet da como resultado una amplia gama de representaciones que afectan las relaciones de género de manera compleja. Es necesario desenredar la madeja de discursos de género, sexuales, raciales y culturales comunicados a través de las TIC para evaluar su rol en la afectación de la cultura y las normas.
Comunicación
La velocidad, amplitud y relativa facilidad de las "nuevas tecnologías" reducen el tiempo y la distancia entre las personas, lo cual puede ejercer una gran influencia sobre las relaciones sociales. Las TIC permiten que las sobrevivientes de la violencia de género encuentren información y asistencia, pero también las puede poner en peligro si son utilizadas sin una comprensión de sus dimensiones. Las estrategias locales de las organizaciones pueden verse comprometidas por problemas de privacidad y seguridad.
Por otra parte, las organizaciones han utilizado las capacidades de las TIC para trabajar en redes a través de grandes distancias y mobilizar acciones instantáneas en torno a situaciones urgentes de violencia. Mediante un examen de cómo han sido empleadas las TIC, los movimientos de mujeres pueden forjar solidaridades más fuertes con una mayor claridad de su potencial y sus limitaciones.
Las TIC, tecnologías de la información y las comunicaciones, hacen referencia a las herramientas y plataformas que usamos para nuestras necesidades de información y comunicación. Algunos ejemplos incluyen la radio, teléfonos celulares, transmisión de televisión e internet.
Algunas veces se hace referencia a las "nuevas tecnologías", en contraste con las TIC anteriores. De manera sencilla, las TIC de antes son aquellas en donde se emitía información en un formato análogo, como por ejemplo la radio. Las "nuevas tecnologías" hacen referencia a la transmisión de información usando formatos digitales, como por ejemplo tecnología inalámbrica.
Las TIC como violencia en contra de las mujeres afectan nuestra capacidad para ejercer plenamente nuestros derechos humanos y libertades fundamentales. En la actualidad hay mayor reconocimiento de la interconexión entre la violencia hacía las mujeres y las TIC. Por ejemplo, los sitios web puede ser un espacio útil de información y ayuda para mujeres viviendo en relaciones violentas. Y a la vez, herramientas como spyware y aparatos de rastreo de GPS han sido utilizados por abusadores para monitorear y controlar la mobilidad de sus parejas.
Hay por lo menos dos formas de ver como las TIC tienen un impacto en las relaciones de poder:
Representación
Las TIC tienen una gran potencia para transmitir y difundir normas mediante representaciones de la "cultura" y relaciones sociales. Las imágenes de los medios refuerzan las nociones de "diferencia" entre hombres y mujeres presentando modelos estereotipados de roles de género como la realidad.
Esta dinámica no es, en forma alguna, directa ni simple, así como las culturas no son homogéneas ni estáticas. Además, la creciente diversidad de productores de contenidos en internet da como resultado una amplia gama de representaciones que afectan las relaciones de género de manera compleja. Es necesario desenredar la madeja de discursos de género, sexuales, raciales y culturales comunicados a través de las TIC para evaluar su rol en la afectación de la cultura y las normas.
Comunicación
La velocidad, amplitud y relativa facilidad de las "nuevas tecnologías" reducen el tiempo y la distancia entre las personas, lo cual puede ejercer una gran influencia sobre las relaciones sociales. Las TIC permiten que las sobrevivientes de la violencia de género encuentren información y asistencia, pero también las puede poner en peligro si son utilizadas sin una comprensión de sus dimensiones. Las estrategias locales de las organizaciones pueden verse comprometidas por problemas de privacidad y seguridad.
Por otra parte, las organizaciones han utilizado las capacidades de las TIC para trabajar en redes a través de grandes distancias y mobilizar acciones instantáneas en torno a situaciones urgentes de violencia. Mediante un examen de cómo han sido empleadas las TIC, los movimientos de mujeres pueden forjar solidaridades más fuertes con una mayor claridad de su potencial y sus limitaciones.
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